sábado, 1 de agosto de 2009

Exposición Egipto en la colección de Hamdi Zaki. Sitges


EGIPTO EN LA COLECCIÓN DE HAMDI ZAKI


La Galería Pau d´Arara celebra sus diez años de actividad en Sitges con la exposición “Egipto en la Colección de Hamdi Zaki”, una selección de obras de la colección de Hamdi Zaki, realizada a lo largo de más de treinta años de viajes por el país del Nilo. Amigo del pintor catalán Joan Abelló, a quien tuvo ocasión de ciceronear en los viajes que dieron lugar a su interesante colección de pinturas sobre Egipto, Hamdi Zaki es escritor, egiptólogo e hispanista, especialista en viajes a Egipto, y fue durante diez años consejero de turismo de la Embajada de Egipto para EEUU,América Latina, España y Portugal.
Se trata de una colección de diferentes artistas/artesanos. Baste recordar unas frases que dijo Abelló sobre estas obras, "tienen un colorido muy típico y en seguida te trasladan a Egipto" y añadió, "te da la impresión de antigûedad, es decir la obra presenta un tema centenario, el autor pudo emplear sus colores con mucho éxito de manera que nos hace preguntarnos si estas obras son de hace dos o tres siglos”.

La colección de pinturas de Hamdi Zaki es un recorrido por Egipto su gente , costumbres, historia , callejuelas, cafés, artesanos... Las obras de la Colección son de varios autores egipcios : Mohamed, Said, Kamal, Fathy y Hamdi entre otros.

La inauguración de la exposición contará con la presencia de Hamdi Zaki, que hablará sobre “Egipto, fascinante pasado y presente”: “El Cairo es una ciudad milenaria que fascina con sus mezquitas, callejones, celosías, arcos, palacetes, museos, pirámides, mezquitas y con sus más de 35.000 cafés repartidos entre los barrios populares. Los cafés tienen un papel muy importante en el mundo egipcio. Son un foco de influencia en su vida social, política y artística; son el espejo que refleja la historia, las costumbres y el lenguaje del pueblo. Tiempo atrás, el café era el núcleo donde estallaban las manifestaciones en contra de la ocupación inglesa de los siglos XIX y XX. Aquellos y los de ahora son un descubrimiento de nuevos cantantes, bailarinas, actores... En su regazo acogen a los intelectuales, que encuentran en él su fuente de inspiración y el locus amoenus de sus obras literarias. Un claro ejemplo de esta influencia es la experiencia del Premio Nobel de Literatura, Naguib Mahfuz. Varios cafés de El Cairo han sido y son uno de los pilares más importantes dentro de sus novelas y cuentos: las experiencias vividas en ellos, las historias de los que frecuentaban dichos cafés, los encuentros con sus amigos y conocidos... Era tanto el tiempo que pasaban en el café que a Mahfuz y sus compañeros se les llamaba el harafish, que significa «los que no tienen casa». Algunos de estos cafés se convirtieron en los favoritos del escritor, como el de El Fishawy (siglo XVII-XVIII ), que sigue hasta la actualidad con esplendor en El Hussein (Khan El Khalili). Es el más representativo de El Cairo, a lo largo de su historia fue testigo de las veladas de los intelectuales de todo el mundo como Taha Hussein, Tawfiq El Haquim o el mismo Mahfuz, entre otros; y también fue donde se reunían líderes políticos, artistas, futbolistas junto con la gente sencilla del pueblo. Otro es el café Rish en el centro de la ciudad. O el Al de Jan Gaafar, cerca de la plaza Beit El Kadi, al que Mahfuz iba con su madre cuando era niño. El café Orabi, situado en la plaza de Al Abbasiya, era el lugar escogido por Mahfuz para pasar las horas con sus amigos. El Premio Nobel relata que dicho café, cuyo nombre procedía de un bravucó, tenía muchísima importancia e influencia en la vida de los egipcios hasta tal punto que algunos líderes políticos acudían a él en busca de Orabi para que les ayudara a conseguir más votos. Hay otro café entre los preferidos del escritor —y que menciona en su trilogía Entre dos palacios, La Azucarera y El palacio del deseo— el Ahmed Abdallah, en el barrio de Khan El Khalili. Eso sin olvidarse del café Om Kulzum, situado en la bohemia y concurrida calle de Emad El Din.
Pero hablar de estos cafés remite, inevitablemente, a la música, al rababa «un instrumento faraónico parecido al violín». A principios del siglo pasado y hasta los años 70, el café contaba con un poeta popular que cantaba las leyendas y los cuentos populares mientras una doncella bonita bailaba la danza del vientre. Esta grata imagen se fue perdiendo progresivamente con la llegada de la radio a Egipto (en 1936) y, más tarde, en el año 1959, de la televisión. Sin embargo, en algunos cafés aún se mantiene esa costumbre tan folclórica. Prueba de ello es que al ojo avizor y a la pluma inquieta de Naguib Mahfuz no se le ha escapado esta tradición y así lo ha reflejado en algunas de sus novelas como en El callejón de los milagros, Koshtomor y en la trilogía anteriormente mencionada.
En la actualidad, raro es no encontrar un café en el que no suene la música, ya sea procedente de un canto en directo o de un radiocasete. En ellos se siguen escuchando las voces de los grandes intérpretes, aclamados por el país, tanto los clásicos como Om Kulzum, Abdel Wahhab, Abdel Halim o Shadia; como los más modernos como Amr Diab, Mostafa Amar, Ihab Tawfiq, Ali El Haggar o el ya internacional Hakim, entre otros”.

La inauguración de la exposición tendrá lugar el próximo sábado, 1 de agosto, a las 20,00h y se podrá visitar hasta el 20 de agosto en la Galería Pau d´Arara de Sitges.

Texto: Hamdi Zaki y Francisco Lara Mora

sábado, 6 de junio de 2009

Exposición Elisabet Salat. Sitges


"ESTRUCTURES"

Elisabet Salat nació en Manresa en 1968, donde siempre a vivido. Allí tiene su estudio en una antigua y amplia cochera con patio, que le permite trabajar con luz día y aire fresco a la hora de utilizar los diversos productos que utiliza en le acto de pintar.
De caracter emprendedor y solidario, en el 2008, abrió un espacio de arte en Manresa –L`espai 28 m2-, junto a otras tres creadoras: Eva Soto, su maestra y compañera en el arte de pintar, que combina la realización de pinturas con el diseño de ropa, Cristina Giménez, joyera, y Doris Jiménez que aplica sus conocimientos sobre ilustración a la decoración de todo tipo de objetos de decoración o uso.

En la trayectoria artística de Elisabet Salat destaca su participación en tres exposiciones en su ciudad. En 2005, “Exposición a l`Aroma”, en 2007 “Fil-TRES” en el Cercle Artístic –junto a Eva Soto y el poeta Ramon Cases- y en este mismo año, “Mira´ns 10 dones, 10 artistes”en el Spai 7 del Casino. Asímismo, en 2008 Salat recibió el Primer premio en la 76 edición del Concurso de Artistas Manresanos con su obra “Enfrontament”, organizado por el Cercle Artístic de Manresa.

En la galería Pau d`Arara de Sitges, Salat presenta bajo el título “Estructures” sus obras más recientes, realizadas en este mismo año. En palabras de su mentora, Eva Soto, la obra se Elisabet se define “ Desde una austeridad ritual, podría definir la obra pictórica de Elisabet Salat como aquella presencia densa, opaca que nos habla desde el misterio. El tratamiento que le otorga a la madera con el gesto tradicional a menudo nos recuerdalos muros abandonados de una ciudad fantasma, una interesante fusión entre lo urbano y la materiaprimigenia de más remoto.En la obra de Salat encontramos huellas que nos muestran una voluntad de querer acercarse todavía más a la misma, o adentrarse en ella. En este lienzo que funciona a menudo como cueva del subconsciente, se respira un cierto aire de ambigüedad que se debate entre lo orgánico y lo industrial.En una gama cromática donde predominan los grises, negros, óxidos, i blancos, convive también la fuerza virulenta del rojo incisivo, recordándonos de nuevo esa pigmentación natural propia de las pinturas rupestres.En su obra destaca también la presencia del gesto, espontáneo, presencial y la tipografía insinuada como concepto camuflado y descontextualizado, un gesto, que a menudo adopta la forma de flecha y que genera dinamismo en la obra, contrastando con la textura áspera y silenciosa, casi escultórica que utiliza la artista”.

Texto: Francisco Lara Mora

jueves, 28 de mayo de 2009

Exposición Isidre Marcet. Barcelona























“NOU MÒN”

ISIDRE MARCET.
Sitges, 1952.




El ideal de un trabajo libre y creativo ha llevado a Isidre Marcet a recorrer caminos diversos, desde la abstracción a los objetos cotidianos, pasando por diferentes “ismos”. La utilización por Marcet de los materiales en función del entorno y del momento vivido, en la interacción tiempo-espacio, ha generado una interesantísima colección de cajas-objeto, que se diluyen en la frontera entre la pintura, la escultura y la poesía. Como diría Joan Brossa, cuya obra no fue realmente apreciada hasta los años 80, “La poesía visual no es dibujo, ni pintura, es servicio a la comunicación”.

Tras un intenso período de producción de exposiciones y participación en muestras y certámenes, que va desde 1988 a 2003, Isidre Marcet inicia una etapa más introspectiva en la que busca dar un impulso unificador a su obra. Fruto de este período de investigación son las series “Ésser Utòpics” y “Nou Món”. Éstas son resultado y síntesis de otras anteriores, ejecutadas fundamentalmente con óleos, sobre madera la primera, sobre tela la segunda, muestra una serie de seres imaginarios formados de elementos mecanizados y geométricos – a veces inorgánicos -, formando mágicas escenas en un universo onírico que, en ocasiones, podría compartir con el suizo-alemán Paul Klee.

En este último período la obra de Marcet gana en luminosidad y el horizonte adquiere mayor relevancia. El mismo comenta que la imagen que surge en el momento de la realización de una obra es fruto de la voluntad dirigida a dejarse ir y vivir el instante, tal como éste fluye. Marcet, encuentra en las dualidades realidad y fantasía, materia y espíritu, arriba y abajo, verticalidad y horizontalidad, el equilibrio que plasma en sus surrealistas obras.

Texto: Francisco Lara Mora, comisario de la exposición.

sábado, 9 de mayo de 2009

Exposición Joan Nadal. Sitges



“AGUA”

Pinturas de Joan Nadal en la Galería Pau d`Arara de Sitges


Joan Nadal nació en Vilafranca del Penedés (Barcelona) en 1958. Vivió durante un año en Sitges, donde participó en el Centenario de las Festes Moderistes, pero salvo este periodo su habitat estuvo en Vilanova i la Geltrú, donde trabaja como profesor de dibujo en la Escola Municipal d`Art i Disseny.

En el periodo en que vivió en Sitges realizó cursos de formación permanente destinados a los profesores sitgetanos, con los que creó fuertes vínculos y con algunos de ellos y otros artistas formó el colectivo Codiart, con el objetivo de divulgar sus obras.

En el interesante libro “Pintores i escultores de l`Hotel Romàntic de Sitges” realizado por Montserrat Sintes i Bou en 2003, encontramos unas palabras de Nadal sobre Gonçal Sobrer, donde recuerda un interesante proyecto cultural para Sitges, de los que marcan la diferencia, que pudo ser y no fue: “Em va a interesar molt un projecte d`en Gonçal en concret, la Maison dels Artistes. Es trataba de crear un alberg exclusiu per a artistes, ubicat dins de l`Hotel Romàntic. La intenció era que els artistes d`aquí ide l´estranger utilitzessim aquest espai per aïllar-se, crear i reatlizar un intercanvi cultural que anés més enllá del món de l´art, i incligués gastronomía, costums, diferents formes de pensar i de viure, idiomas, etc. El projecte, peró, no va anar més allà de la idea, pero ens va a ajudar a somniar una mica.”

El recorrido artístico de Joan Nadal está repleto de exposiciones, individuales y colectivas, premios e instalaciones artísticas. Como pintor, recibió la influencia de Joaquim Mir a través del maestro Salvador Masana, que ha iniciado en las artes del color a tantos jóvenes de la comarca a lo largo de su dilatada actividad, tiene predilección por la temática de paisajes y la figura femenina.

Los paisajes se presentan en general exentos de personajes, limpios y naturales, evitando las construcciones y demás agresiones estéticas. Nos muestran la nostalgia del paisaje que se pierde. En su obra está implícita la denuncia y llamada de atención sobre la destrucción del paisaje mediterráneo, como consecuencia de la codicia intrínseca a la especulación inmobiliaria.

En las pinturas de la exposición “Agua”, Nadal nos muestra –como lo hiciera Mir- el paso de la figuración al abstracto a través de un proceso que nace de la pintura al natural –in situ-, eligiendo un fragmento de la realidad, un encuadre, para después, en su estudio, continuar el tratamiento de la obra; usando el paisaje como pretexto para elaborar nuevas formas y proponer nuevas maneras de comprender el medio, mediante una distorsión cromática y formal muy personal, que nace con su serie “Sueños venecianos” que evoluciona hasta la completa abstracción de la serie “Agua”: “La serie pictórica “Sueños venecianos” nace de un estudio de las vibraciones, de los colores, de las distorsiones acuáticas, de los reflejos de los edificios venecianos. Otra realidad, torrente de colores y de formas que me seduce y me cautiva. La representación gráfico pictórica de los reflejos de las formas arquitectónicas dentro del agua me permiten desarrollar unas creaciones donde fluyo con más libertad y creatividad, pues para mi cada obra es como un poema donde se aglutinan una suma de pasiones, emociones y sueños, otra realidad.”

Para Joan Nadal agua quiere decir vida. La fuente de toda vida y por tanto luz, color, emociones, sentimientos, sueños y esperanzas. No en vano somos y estamos compuestos fundamentalmente de agua, igual que el resto de los seres vivos.

Curiosamente, y así lo plasma Nadal en sus pinturas, el agua si fluye libremente en un plano inclinado, por liso que sea, seguirá un curso serpenteante, con un enigmático diseño en espiral. Algunos científicos han aventurado incluso la hipótesis de que acaso pueda registrar en su estructura toda la memoria de la vida sobre la Tierra. Hablamos del agua de cada día, cuyos secretos intrigan a los investigadores. Apenas un 3% del agua presente en nuestro planeta es potable y, de ésta, el 90% se encuentra en forma sólida en los casquetes polares, u oculta en las entrañas de la tierra. A pesar de tratarse de algo tan cotidiano como vital, este elemento es uno de los más desconocidos y uno de los grandes enigmas de la ciencia. Estamos aun muy lejos de comprender la naturaleza misteriosa del agua.

Así, mediante esta exposición, aprovechamos para llamar la atención sobre la importancia del estudio y la difusión de todos los aspectos relacionados con el agua, desde la investigación sobre la optimización de los usos de este recurso, la “memoria” del agua o sus propiedades curativas, pasando por el agua como elemento creativo en cualquiera de las disciplinas artísticas.

La exposición de pinturas de Joan Nadal titulada “Agua” se inaugura el sábado 9 de mayo y se podrá visitar en la sede sitgetana de Pau d`Arara, en Mayor-9 hasta el próximo 5 de junio.

Texto: Francisco Lara Mora

sábado, 28 de marzo de 2009

Exposición Isidre Marcet. Sitges





LA MEMORIA DEL INCONSCIENTE


ISIDRE MARCET, Sitges 1952
Transcurridos más de treinta años desde la primera exposición de Isidre Marcet en Sitges, esta muestra antológica ofrece una retrospectiva de su obra. El método ideal para el estudio de una pieza es disponer del conjunto de obras realizadas en el mismo período de tiempo y a su vez poder insertar éstas en la secuencia evolutiva de la obra del autor. Este ha sido el caso. Para poder estructurar cada época y al tiempo destacar la diversidad de su creación ha sido necesaria una rigurosa y difícil selección entre cientos de piezas. Lógicamente muchas piezas no han sido incluidas y paralelamente hemos iniciado la catalogación de su obra con la inestimable colaboración de Joan Carles Vicente hoy día asesor artístico en el Hotel Estela de Sitges y experto que prestó sus servicios en la Galería René Metras de Barcelona y, por tanto, gran conocedor de la singladura artística de Marcet.

El presente de Sitges no se entiende sin contemplar su íntima relación con los innumerables artistas que la han habitado. En los últimos años del siglo XIX se encontraron aquí pintores locales como Joaquín de Miró, Antoni Almirall o Joan Battle, y otros venidos de fuera como Arcadi Mas o Joan Reig i Soler, primero con Meifrén y Casas y después con Rusiñol. En estos ciento dieciocho años transcurridos, mucho es lo que la bella población de Sitges y sus actuales moradores debemos a aquellos que, por su buen juicio, han enriquecido el patrimonio cultural y protegido hasta donde les fue posible los elementos urbanos y paisajísticos de los que hoy se puede disfrutar, como es el caso de Marcet y su grupo escultórico, donado altruistamente, instalado en los jardines de la Fundación Ave María, en la calle Artur Carbonell.

LOS ORÍGENES
Isidre Marcet es un pintor nacido en Sitges, donde siempre ha residido. Heredero de las vanguardias que se desarrollaron a partir del Movimiento Modernista, tan ligado al pasado de la Blanca Subur y sus Festas Modernistas. A partir de los desarrollos iniciales del impresionismo, se produjo un abandono de los ideales del arte académico y un retorno a los aspectos inmediatos de la vida cotidiana. En general, hasta fines del siglo XIX, la tradición concebía el arte como la representación del hombre y la naturaleza bajo modelos preestablecidos. La gran ruptura de los movimientos modernos con la tradición fue la deconstrucción del arte como esencia.

Las vanguardias artísticas volcaron la mirada hacia la riqueza espiritual y estética, incluso de los pueblos no europeos, introduciendo transformaciones inéditas en las concepciones plásticas. Es lo que podemos observar en los trabajos de estética primitivista realizados por Marcet a principios de los ochenta, de clara influencia africana y picassiana. El artista moderno, al abandonar el universo simbólico de la cultura tradicional, desencadenó una sensibilidad nueva que refleja la vivencia de un mundo en conflicto, articulándose una cultura de la máquina – “Nou Mon” -que se verá representada positiva o críticamente en las producciones artísticas de las nuevas tendencias.

Las revoluciones sociales, los enfrentamientos bélicos, el hundimiento del Humanismo y la angustia del hombre en la sociedad industrializada serán temas recurrentes a lo largo del siglo XX. El arte alcanza la capacidad provocadora para promover nuevos conceptos de individuo y realidad, enriqueciendo las categorías de lo urbano, el tiempo y la experiencia, la percepción, la libertad, el compromiso social y la exploración del inquietante inconsciente. En su última obra, mediante el retrato de seres imaginarios, Marcet nos muestra sus inquietudes artísticas, intelectuales e incluso humanas, marca de la originalidad y angustia vital del autor.

Marcet pinta desde siempre; sus primeras lecciones las recibe en las Escuelas de los Escolapios de Sitges, como sus compañeros Rafael Monzó y Artur Duch, y aún colegial, en los tiempos del bachillerato en los “franciscanos” de Vilanova i la Geltrú, acude a aprender a pintar con óleo al taller del maestro Salvador Massana, su profesor de dibujo en la escuela. Massana, que continua viviendo en Vilanova, heredó la técnica de Joaquim Mir, no en vano lo conoció cuando era niño y ejerció de ayudante y aprendiz del artista. A los diecinueve años, Marcet, cursa tres años de estudios de dibujo en la Escuela de Artes y Oficios de la Llotja, pero no es hasta 1977 cuando realiza su primera exposición, en la Galería Carrer Major de Sitges, de esta época son títulos como “Ca la Celia”, “Bodega del canobre” o “Les casetes”; muerto el General Franco era el momento del renacer de las utopías…, expone en S.Pere de Ribes, Vilanova i la Geltrú y una vez más en Sitges y tras vivir un tiempo como empresario ferretero, y dejando el negocio familiar, pasa durante un período a dedicarse a criar cabras en el campo. Es en ese período donde, según cuenta Marcet, toma conciencia de quién realmente es.


ESCUELA MASSANA. LOS OCHENTA
Animado por su compañera Montse Quiles, con quien ha tenido dos hijos, vuelve a los estudios en la Escuela Massana entre 1984 y 1986, esta vez de cerámica y anatomía artística. Siempre sin dejar de pintar, en su taller de la Calle Major, hasta la actualidad.

Fueron años de contadas exposiciones, en la Galería Yolanda Ríos de Sitges y otras colectivas en la Escola Massana y Salou (Tarragona). En estos años la pintura y la cerámica de Marcet se enriquecen mutuamente. Además la cerámica y sus volumen es indudablemente un excelente camino para explorar la escultura, también colabora con el ceramista Wali Hawes de Bombay (India) en la realización del vídeo “El Árbol de Fuego”(1989).

En este período produce y expone pinturas, dibujos y esculturas. Joaquín Domínguez escribía en las páginas de L´eco de Sitges: “…Marcet comienza al estilo de los clásicos con la adicción de ideas impregnadas de sutil fantasía, como ocurre con la mujer desnuda, de espaldas y al lado la fotografía llena de vida y exquisito erotismo de un rostro de mujer tierna. Inquieto en un tenso afán de búsqueda de nuevas formas a base de la combinación de colores diferentes, llega a una fase de ruptura por medio del retorcimiento de la materia que inevitablemente le conduce al hallazgo de nuevas e inauditas formas. Así, tras un periodo de producción de seres deformes, de parejas mutiladas con taras físicas y el dolor psíquico visible en sus rostros, se lanza hasta el collage de amontonamiento de volúmenes (maderas y cartones combinados con colores) que para mí tiene el valor de expresión impresionista del vómito lanzado al entorno por el artista insatisfecho que busca de manera más o menos consciente el revulsivo social.”

Aunque el estudio de la obra de Marcet nos muestra la posibilidad de diversas clasificaciones, optamos por una clasificación por series. Estas series estarían compuestas por un conjunto de piezas relacionadas entre sí y con una secuencia entre ellas. La comprensión de dichas series está en su conjunto y cada una de ellas contiene sus propias características .Hemos creído que era más importante conservar el orden creativo que el temporal, no interrumpiendo ni rompiendo así las series, sino, mostrando en su caso la evolución de una idea. Por ello el orden cronológico sufre alguna alteración .

La primera serie, coincidente con el período de los estudios de cerámica en la Escuela Massana, tiene una estética primitivista, de influencia picasiana, mencionada anteriormente, y consta de tres grupos, atendiendo al soporte utilizado por Marcet –papel, cartón y terracota-, con obras como “Angels noctambuls”, “El amor seducido”, “Lorca davant mateix”, “Fugint” o “El Rei de Harlem”.

En estos años ochenta, Marcet realiza una concienzuda investigación, prolija en resultados, comienza la creación de su personal universo en tres dimensiones; mediante el ensamblaje de maderas y otros elementos de reciclaje, -con cierta afinidad a Torres García y a los “juguetes” de Esteban Vicente- compone un mundo de geometrías, colores y formas contenidas entre las cuatro paredes y fondo, dando lugar a una serie muy numerosa de “cajas”, a modo de escenario teatral y paisajes. En otros casos las composiciones con maderas generan figuras y en ocasiones éstas forman escenas; sin descuidar la obra pictórica, cultivándola en paralelo, en intima relación.

Al tiempo que Marcet investiga con materiales de reciclaje –madera, cartón, etc.-, abre una nueva línea de experimentación matérica con pigmentos, cemento o polvo de mármol, generando texturas con raspaduras sobre materia y grietas, y experimenta con collages, cuyo fruto mostrará en la Galería Yolanda Rios de Sitges y especialmente en una sucesión de exposiciones durante los años noventa que le llevará a fichar por una de las galerías más importantes del panorama catalán: Metras.

Francés Miralles escribía con motivo de la exposición “X de X a Joan Miró” en 1993, “La obra de Isidre Marcet se ha desarrollado, básicamente en los años ochenta; en un momento de crisis estilística y de revisión de propuestas anteriores…encontramos el gusto por la materia y el color típicos de los años cincuenta y se reencuentra dentro de la ola de recuperación de diversas connotaciones del Informalismo. También de la abstracción de los años treinta encontramos la composición geométrica de planos”. No obstante es evidente el esforzado trabajo de Marcet por encontrar los símbolos que le son propios y quedan perfectamente sugeridos en los títulos de sus obras; y fruto de esta experimentación son las series que recogemos bajo los nombres de “cromatismes”, “abstracción estructural”, “construcció”, “estructures arquitectóniques”, “estructures de pensament”, “geometría espacial”, “reflexes mentals”, “el jardí del temps”, “retrats” o “Nou Mon”. Series que en algunos casos el autor inicia en los últimos años ochenta, pero que en general maduran en los noventa y los primeros años del nuevo milenio.


LOS NOVENTA. LA GALERÍA RENÉ METRAS
Son tiempos de una intensa entrega al trabajo y de una abundante y fértil producción artística, la abnegada dedicación de los pasados años comienza a dar sus frutos en forma de muestras. Marcet comienza su relación con la Galería Lemia Art de Sitges, participando en una exposición colectiva junto a Joan Abelló, Bosch Roger, Claramunt, De Sucre, Fradongo, María Girona, Mundó, Rafols Casamada, Xaus Tàpies y Tarrasó, y posteriormente realizará dos exposiones individuales -91 y 93- al tiempo que participa en certámenes de pintura y colectivas itinerantes como “III Certamen Nacional Pintores para el 92”, “VII Mostra d´art Contemporani Catalá”, “Noventa de los Noventa”, “V Centenario del Descubrimiento”, “Pintores Internacionales Olimpiadas 92”, “Centenari Festes Modernistes” o la mencionada “X por X a Joan Miró”.

En 1994 Marcet es convidado por la Galería René Metras, de la calle Consell de Cent en Barcelona, para participar en la exposición “Metre en boîte un univers”, junto a Jiri Chemelar, Rosa Brugat, Eduardo Cortils, Roshan Houshmand, George Lipchak y Antonio Oleada. Supone el inicio de una estrecha relación profesional, afectiva y diría de camaradería con Charles Metrás, director junto a su hermana Margaret de la Galería fundada por el padre de ambos, René Metras, que abrió sus puertas en 1962 y donde han expuesto, desde sus inicios, artistas como Fontana, Miró, Saura, Wols, Hartung, Fautrier, Enrst, Vasarely, Arp, Ponç, Tapies, Cuixart, Picasso, Feito, Millares, Delannay o Ferrant.

El vínculo con los Metras se consolida. Un par de años más tarde presenta una serie de dibujos y collages a base de elementos reciclados en la exposición “6 artistas”, junto a Alexa Anaya, Juan Cruz-Plaza, Jun-ae Lee, Pilar Van Ravell y Joseph Veciana; al año siguiente presenta en la misma Galería la pintura “Titilla sense Cap” y otra serie de collages en la exposición “Choix”, junto a Joan Descarga, R. Houshmand, Perico Pastor, Agustí Puig, Joan Rom, Antoni Socias y Alicia Vela. Finalmente en 1998 tiene lugar su primera exposición individual en Metras, dentro del programa “Presencies del nostre temps”. Marcet expone su obra más madura pinturas con tratamiento de fondos blancos, collages y esculturas, realizadas de nuevo con materiales de reciclaje a base de maderas de cajas de frutas o detalles de viejos muebles que adquieren nuevos significados, generando variedad de totems, figuras humanoides, etc.
En el mismo año, Metras participa en New-Art`98, la Feria de Arte que muestra el panorama del arte contemporáneo catalán, presentando a Marcet junto a Beat Kéller. Realizada en el Hotel Sants Barceló, sobre el evento escribía Isidre Roset en las páginas de L´eco de Sitges: “La habitación 123 fue ocupada por las obras de Marcet frente a las de Beat Keller, dos artistas interesados en la investigación de volúmenes: Isidre encajando y componiendo alegorías geométricas, Keller recuperando objetos encontrados conjugándolos con antiguos grabados. Los dos trabajan el collage de objetos recuperados, ambiguos, que a través de sus manos se transforman en significantes testimonios de nuestra era post-industrial destacada por la máxima consumista “usar y tirar”.
En 1999 Marcet despide el milenio con otra exposición individual en Metras –“Obra reciente”-, compartida con el poeta sitgetano Joan Durán que dedica una serie de poesías a las obras presentadas; materializado el acto en un recital.


ACTUALIDAD. REFLEXIÓN Y SÍNTESIS
Tras el intenso período de producción y realización de exposiciones anterior, Isidre Marcet se aparta voluntariamente de los escaparates exteriores que supone la participación en muestras y certámenes, entrando en una etapa mucho más introspectiva. Continua su trabajo creativo y de investigación, en su taller de siempre en la calle Major de Sitges, y éste parece estar orientado a dar un impulso unificador a su obra. Así, después de un periodo inicial de impulso emocional, seguido de otro más sensible, recala en el actual caracterizado por un razonamiento claro y preciso: “Marcet es un pintor de pocas exposiciones. Las madura tranquilamente, y en sus cuadros aún a pesar de la espontaneidad de los trazos, hay una profunda reflexión.” Escribía años atrás Montse Lago en L´eco de Sitges. Y así, no es hasta 2003 cuando realiza la siguiente exposición, nuevamente en Metras, y en este caso colectiva bajo el título francés “Reencontré d´instant”, junto a Aparici, Huete, Séller, krahn, el propio Charles Metras y Saladrigas. Presenta collages y entre ellos “L´home vermell”-cartón sobre papel y acuarela-.

"Es evidente que el espíritu se nutre de aquello que lo rodea. Por lo tanto hay enriquecimiento constante del individuo, lo que hace que eso sumado a una inquietud creadora lo convierta en artista", comenta Marcet; para quién lo exterior no es lo esencial, sino lo interior, el contenido, y la imagen que surge en el momento de la realización de una obra es fruto de la voluntad dirigida a dejarse ir y vivir el instante, tal como éste mana. Marcet, encuentra en las dualidades realidad y la fantasía, materia y espíritu, arriba y abajo, verticalidad y horizontalidad el equilibrio que le impulsa a vivir el presente. El ideal de un trabajo libre y creativo le ha llevado a recorrer caminos diversos, desde la abstracción a los objetos cotidianos, emprendiendo un diálogo constructivo que define el resultado. La utilización de los materiales en función del entorno y del momento vivido, en la interacción tiempo-espacio, es una de las herramientas a menudo usadas por el artista.

Absorber, reposar, retornar, restituir al plano físico aquello que es espiritual. Dejarse llevar en el hecho mismo de pintar, produciendo texturas, dibujos y colores, que son el resultado de la reflexión inconsciente de la memoria, son los ingredientes para la realización de la actual obra de Isidre Marcet; que durante los últimos años, se puede encontrar colgada en las paredes de la Galería Pau d´arara, en la calle Major, distante escasos cien metros del taller del artista. Su última serie “Nou Mon”, resultado y síntesis de otras anteriores, compuesta fundamentalmente de oleos sobre tela, muestra una serie de seres imaginarios formados de elementos mecanizados y geométricos –a veces inorgánicos-, formando mágicas escenas en un universo onírico.

Texto: Francisco Lara

sábado, 20 de diciembre de 2008

Exposición Joan Abelló. Sitges



LAS PINTURAS EXPRESIONISTAS DE JOAN ABELLÓ EN LA GALERÍA PAU D`ARARA




La exposición se inaugura el sábado 20 de diciembre y se podrá visitar hasta el día de Reyes. Joan Abelló i Prat nació en Mollet del Vallès (Barcelona) en el año 1922. Hombre discreto y generoso, continúa hoy en día pintando y queriéndonos ofrecer, tela tras tela, un estilo majestuoso que él mismo ha bautizado como "explosivismo", que es también su filosofía de vida.

Nacido en una familia de condición humilde, además de ser un artista de referencia del panorama artístico de nuestro país, Abelló se ha convertido en uno de los más importantes coleccionistas catalanes de arte del siglo XX. Hizo donación al Ayuntamiento de Mollet del Vallès de su fondo de arte, compuesto por varios miles de obras, y creó la Fundación Municipal que inauguró el Museo Joan Abelló en 1999.

Considerado hoy, junto a Joaquín Mir, como uno de los grandes paisajistas que ha dado la pintura catalana, la obra de Joan Abelló tuvo unos orígenes autodidactas en los que pronto se supo guiar por el ejemplo de artistas como Carlos Pellicer, Pere Pruna y el propio Joaquín Mir, pero en este caso sólo a través de sus pinturas. Siempre que ha tenido ocasión ha reconocido la importante influencia que estos tres artistas tuvieron en la evolución inicial de su pintura. Aunque ha querido aprender de todos los estilos y de todos los autores. Como diría Félix Bentz, el mayor estudioso de su obra, "En este camino, Abelló abrió nuevos horizontes y renovó radicalmente el género del paisaje al que, desde la experimentación permanente, ha sabido dotar de una renovada plasticidad, una expresión y un sentimiento radicales e, incluso, cierta extravagancia."

En 1940 hace su primera exposición en Mollet del Vallès. En 1941 estudia en la Academia Baixas y en el Real Círculo Artístico de Barcelona, institución que hoy en día preside. En 1944 fue discípulo del mencionado Pere Pruna, trabajando con él durante dos años en su estudio. Pruna le enseñó la técnica del mural y del grabado. En 1945 expone su obra en Barcelona y aprende restauración en el taller de Miracle. En 1946 empezó a trabajar en el estudio de Carlos Pellicer y estuvo con él durante catorce años.

Abelló ha viajado por todo el mundo y ha trabajado en paises como Holanda, Suiza, Inglaterra, Bélgica, Italia, Francia, Isla de Man, París… En los años sesenta regresa a Mollet, donde se interesa de nuevo por los paisajes del Vallès y del Mediterráneo, pero no abandona los grandes viajes, y a los 70 años empieza una vuelta al mundo que lo conducirá a Marruecos, Egipto, Costa de Marfil, India, Tailandia, Brasil, la Isla de Pascua, como si sus raíces lo empujaran a extender sus ramas hacia todo el universo. En estos viajes se inspira para nuevas creaciones.

Expone en Londres (1969), en París (1979), en Nueva York (1982), en Moscú (2000), etc… En el 2002, recibe el diploma e insignia como académico de la Real Academia de Bellas Artes de Sant Jordi (Barcelona). Sus obras están expuestas en numerosos museos alrededor del mundo. Un artista cosmopolita y viajero que mantuvo una estrecha relación con artistas como Picasso y Dalí. Mantiene viva la actitud experimental y la búsqueda de nuevos caminos de expresión plástica que han caracterizado su obra a lo largo de los últimos setenta años.

Las obras seleccionadas dan cuenta del vigor y originalidad de uno de los pintores más emblemáticos de nuestro país, creador incansable que transforma el paisaje en materia pictórica a partir del trazo y el color, y que ha experimentado en su extensa trayectoria los más diversos estilos, movimientos e iconografías del universo pictórico mundial. La obra de Abelló forma parte de las colecciones de galerías, coleccionistas y museos de todo el mundo. Entre sus exposiciones internacionales más importantes, cabe destacar las realizadas en el Museo de Arte Moderno de Barcelona, el Museo Ashmolium Oxford, Museo Duglas de Isla de Man, Museo del Vaticano de Roma o The Courtauld Collection de Londres. Asimismo Joan Abelló ha sido protagonista en más de veinticinco libros, dedicados en exclusiva a la obra del autor catalán.
Texto: Francisco Lara Mora
En palabras del crítico Ramón Faraldo "llevaba los estigmas del color en el alma del autor", cuyo "pincel emplea como hacha, como llave o como caricia, según se siente humanamente cautivo o humanamente enamorado".

Texto: Francisco Lara

P.S.: Joan Abelló murió el 25 de diciembre de 2008.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Exposición Chico da Silva. Guadalajara


"Lo indígena y lo popular cuando produce
arte es tan contemporáneo como lo más". Kevin Power

EL DESCUBRIMIENTO

Llegaba a Fortaleza, capital del estado de Ceará, en el Nordeste brasileño, el último día de carnaval de 1995. De camino a mi alojamiento, desde el aeropuerto entonces local, encontramos una comitiva de “Maracatú”- un cortejo, con danzas y música, heredado de los tiempos de la esclavitud que representa el ritual de la coronación de los reyes africanos en tierras brasileñas-, la atmósfera era fascinante y aun hoy me emociona el recuerdo. Por supuesto que no tenía la menor idea de qué era aquello, ni el “bumba meu boi”, “Dragaô do mar”, el “forró”, los “soldados de la borracha”, los “cangaçeiros” o María Bonita. Desde entonces, hasta hoy, Brasil –y especialmente el Nordeste - se convirtió para mi en el único destino fuera de la Unión Europea, no es poco; sus dimensiones equivalen a diecisiete veces el territorio español. Desde el primer momento me llamó la atención que la estética artística dominante en las ciudades era netamente europea o norteamericana, lo que aquí llamamos occidental.

Conocí vida y obra de Chico da Silva en los libros de Roberto Galvâo y tuve sus obras por primera vez en mis manos dos años más tarde, en los días en que organizamos una exposición de obra gráfica del autor español José Rincón en el MAUC de Fortaleza, el Museo de Arte Universidad de Ceará. Pedro Eymar, el director, y propulsor de la ampliación recién terminada, nos mostró en los depósitos del Museo las obras realizadas por Chico en el tiempo que fue contratado por la Universidad, como fórmula para sostener económicamente al artista y que éste pudiese continuar desarrollando su tarea creativa. Fue un auténtico privilegio porque aquellas obras nunca habían sido expuestas públicamente. Quedamos maravillados y desde entonces adquirí el compromiso interno de procurar la difusión de aquel trabajo que, como poco, estimé auténtico y universal, y una buena base sobre la que afianzar la autoestima y reconocer los valores estéticos autóctonos.

Como desgraciadamente sucede en otros países del ex- -Tercer Mundo, en Brasil la distancia entre la ciudadanía, entre ciudadanos de primera y segunda, y las dificultades de pasar del segundo grupo al primero es una de las cuestiones que más me conmueven. Están viviendo un presente distinto del nuestro, si bien, en la actualidad los acontecimientos se precipitan con tal aceleración, que estimo que este orden de cosas no irá más allá de diez o quince años, quizás sólo seis o siete.

En general, visitando las ferias de arte internacionales, y sólo como una apreciación estética, se puede observar como la representación brasileña suele ser blanca, como blancas son las actrices o modelos que aparecen en las portadas de las revistas y blanca ha sido la élite social, política y económica que ha dirigido el país. Y esto justamente en la nación del mestizaje. El arte reproduce las estructuras del poder y frente al concepto de calidad elitista, distante de la sociedad, procede el inicio de un diálogo riguroso que sitúe en el mismo nivel obras y autores procedentes del arte culto, el de masas y el popular, atendiendo a criterios como esencia y finalidad.

MODERNIDAD Y POSMODERNISMO

Uno de los logros de los tiempos posmodernos, en que vivimos, es la apertura del espacio, con múltiples perspectivas para analizar los problemas contemporáneos y observar los errores sobrevenidos en la modernidad. Entiendo por modernidad el período de transformación de la sociedad rural tradicional a la sociedad industrial y urbana moderna; que se produce con la Revolución Industrial, pero que no se da en todos los lugares al mismo tiempo.

Mirando en este caso al continente brasileño, tienen sentido las palabras del investigador argentino, nacionalizado estadounidense, Walter Mignolo, hacia el Tercer Mundo americano: “La colonialidad del poder implicó la colonialidad del saber y contribuyó a desmantelar (a veces con buenas intenciones) los sistemas legales indígenas y también (nunca con buenas intenciones) a desmantelar la filosofía y organización económica indígenas”.

Era un tiempo esencialmente elitista, centrado en el dominio del hombre, que mantenía estructuras del pasado para establecer las jerarquías del poder. Además, en el siglo XX, con la implantación de la televisión se produce una decisiva desculturización de los pueblos cuya cultura se basaba en la tradición oral, produciendo una lamentable desectructuración social.

Hoy la situación está cambiando, recupera valor lo local, no hay una situación tan egocéntrica, somos parte de una situación enormemente compleja e indefinida, y existe una coyuntura más dialogante. Esta coyuntura sumada a la necesidad de recuperar los signos de identidad que permiten a las diferentes comunidades a tomar posiciones en el nuevo escenario mundial, sin la confusión de los signos impuestos, ha llevado a que se tome en valor la obra de artistas populares o indígenas, como es el caso de Chico.


GLOBALIZACIÓN

En realidad se trata de un capitalismo global. Porque, por el momento, únicamente el capital es global y mediante el márketing y la publicidad se pretende la homogeneización de la sociedad. En palabras de Antoni Muntadas (artista barcelonés padre del net.art español que vive y trabaja en Nueva York): “A través de campañas, carteles, radio y televisión, el poder se impone, no por las armas, sino más bien por el sonido y la imagen”. Ciertamente, con el desarrollo tecnológico actual sorprende el uso de la guerra convencional y los diferentes terrorismos. Ambos parecen destinados a generar y difundir imágenes y mensajes con el fin de afectar al cuerpo emocional de las diversas sociedades, confrontando negativamente seguridad y libertad.

Mediante el mecanismo de asimilación se sustituye el consumo diario de cultura popular por la cultura de masas, como forma hegemónica y excluyente. Frente a esta concepción del mundo separado de sus raíces culturales, aparece la aceptación de diferentes mundos con su “historia interna específica, ritmo propio y modo peculiar de existir en el tiempo histórico y en el tiempo subjetivo” (Alfredo Bosi).

“Por otra parte la mezcla consciente o apropiación de elementos de otras culturas, aparece como vía de interculturalidad, como contrapunto de la imposición que persigue la homogenización” (Antonio Gramsci). En definitiva, sin imposiciones puede haber, y hay, aceptación y préstamo de elementos entre diversas culturas, lo que las enriquece mutuamente.

El exceso económico y técnico en EEUU y Europa dificulta el ejercicio del pensamiento crítico, en contraposición del pensamiento único, quedando a cargo de grupos o personas casi marginales o, cuanto menos contraculturales, puesto que las sociedades norteamericana y europea ensalzan la competitividad, la eficiencia y el éxito. De ahí la importancia inusitada que cobra el pensamiento crítico proveniente de las sociedades en vías de desarrollo, como es el caso de Brasil. Chico, artista de generación espontánea, fuera de toda moda o tendencia impuesta desde el exterior, es exponente de esta sociedad brasileña al margen de la cultura de masas.

CHICO DA SILVA. EL NORDESTE

Entiendo que el Nordeste mantiene una dualidad, dos historias, dos culturas vivas, que no comprendemos sin conocer la intra-historia que, pese a la desculturización, aun no se ha borrado.

Uno de los valores del artista Chico da Silva es que su obra es un canal que conecta con la mitología más profunda y él mismo actúa como un chamán que desconoce, o no alcanza a explicar, el origen de su conocimiento.

“Así como los restos humanos y objetos hallados en las entrañas de la tierra nos conducen al conocimiento del tipo físico y de la civilización material del hombre prehistórico, de la misma manera el saber popular, que conserva los restos de sus creencias, nos dará a conocer la mitología y los cultos antiguos y nos ayudará a reconstruir la cultura espiritual de las primeras edades”. Son palabras del investigador José Miguel Barandián, recogidas en el libro “Quousque Tandem…!” del escultor Jorge Oteiza, que ilustran cuál es la intra-historia a la que me he referido.

Me entusiasma en el arte de Chico -un indio que no conoció la Escuela y que aprendió con su padre viajando por los ríos, en contacto con la naturaleza- que es un arte apre-hendido del mundo de la imaginación, el sueño y la alucinación, donde aflora el subconsciente ¿colectivo? Pintando de una manera intuitiva y no reflexiva, plasma, con una estética surrealista, paisajes alucinantes llenos de animales, bichos y monstruos; creando escenas mágicas. Su arte persigue enriquecer la sensibilidad de todos para elevar su comunidad a un estadio superior.

Teniendo en cuenta que muchas de las tradiciones que conservan las comunidades mas humildes del Nordeste son de procedencia ibérica, “literatura del cordel” (poesía y xilografía), “Bumba meu boi” (danza teatralizada y espontánea), “laberinto de bilro” (encaje de bolillos) y otras técnicas textiles, etc., teniendo en cuenta el pasado común -Vicente Pinzón fue el primer navegante europeo que recorrió las costas del Nordeste, antes de que Cabral descubriese la costa de Brasil, el Brasil “Filipino” en el tiempo del Imperio de Felipe II- y la gran presencia que en la actualidad tiene España en Latinoamérica, existen las condiciones para la creación de un puente intercultural que facilite el intercambio, sin imposiciones, sin dominio y poniendo en valor el diálogo. El acercamiento está presente tanto en las formas culturales como en las lingüísticas.

JOAN PONÇ

El alter ego de Chico da Silva en Cataluña sería Joan Ponç. Uno de los pintores catalanes más importantes del siglo XX con el que tiene múltiples coincidencias, tanto en vida como en obra.

Joan Ponç, como Chico, están pendientes de un auténtico reconocimiento, que profundice en el estudio y divulgación de sus respectivas obras. Incluso de ocupar el lugar que les corresponde como referencias populares en sus respectivos ámbitos.

Ambos tuvieron vidas paralelas y fallecieron en los años ochenta, en ciertos períodos experimentaron con temas similares, fruto de la intuición y la psicodelia; generaron una escuela y disfrutaron de discípulos con los que experimentaron profesionalmente. Pasaron temporadas recluidos en sanatorios mentales, enfrentaron periodos prolongados de dificultades económicas, e incluso Ponç vivió diez años en Brasil. Crearon sin dejarse llevar por los patrones estéticos establecidos y compartieron la convicción de que “el arte no es disciplina, sino libertad” (Arnau Puig).


CONDICIONES PARA UNA REVOLUCIÓN CULTURAL

Es tiempo de que reaccione el Nordeste, con su propio estilo, apreciando sus propios valores y abandonando el complejo de inferioridad creadora, frente al sur más industrializado, urbano y moderno.

El arte -como punta de lanza- es la herramienta adecuada, en sus diferentes representaciones (plástica, artesanía, cine, danza, música, teatro…) para generar una fuerte explosión creativa, proponer y definir nuevas relaciones socio-económicas, espirituales y humanas, así como para contar cómo todo esto acontece.

El Ayuntamiento de Sitges, villa costera como Fortaleza, ha tenido la sensibilidad y generosidad de acoger y patrocinar esta inusual exposición de la obra de este espléndido personaje y artista. Obra original por naturaleza que sintoniza por igual con el arte precolombino y con un arte tan contemporáneo como el de Joan Ponç.

Sitges, ciudad de artistas desde hace más de cien años, es ejemplo vivo de cómo el arte –y la generosidad de los artistas- puede ser protagonista de una enorme transformación económica, salvando importantes valores estéticos. Aquí he soñado que Ponç y Chico beben cachaça frente al fuego, junto a una ventana que da al mar. Ponç pregunta: “¿los monstruos existen?”, Chico responde: “¡Claro! Yo los he visto en el cine”. Y descubro en las pinturas de Chico los mapas del tesoro que guarda, durante siglos, la mayor riqueza aun sin expoliar: humanidad.

Texto: Francisco Lara Mora